¿Que Espacio Dejamos a Dios?

Nada encuentro más atractivo que introducir un tema complejo que hacerlo con palabras sencillas. Este debe ser el reto para esta entrada donde el fondo está en remover la idea y el lugar que actualmente le damos a Dios.

Se me ocurre partir de las últimas palabras pronunciadas por San Jaime Hilario Barbal al ser fusilado el 18 de enero de 1937 en Tarragona, por ” Odio a la Fe “. Este hermano de las escuelas cristianas dijo :

¡Morir por Cristo es vivir muchachos!

Sacar esta frase de su contexto tiene poca o mucha aplicación hoy pero seguro que nos puede dar mucho juego. Pero lo que sí es más que meritorio, para muchas personas, es la forma en que muchos vivimos la fe, en silencio y pareciendo que pierde valor entre los jóvenes; solo hay que ver la media de edad de las personas que participamos de la iglesia para bodas, bautizos, comuniones o entierros etc..

Yo soy de los que creen en los hechos, cuanto más sencillos mejor, de los que veo a dios cuando una vecina se queda sin sal, aceite o suavizante y si nos lo pide no tardamos en decir Si. Para esto no hay que esforzarse mucho en cumplir la ley evangélica del Amor al prójimo con todo el bien posible, incluso frente al mal.
Quizás sea esto lo que ocurre realmente, que el mal se extiende fácilmente y dejamos poco “espacio” para el derecho a hablar de Dios con naturalidad, y si lo hacemos, mucha gente se avergüenza, puede que la mayoría de ellos no sean conscientes de que él siempre nos espera.
Hay exigencias de amor básicas que no admiten excepciones ni adaptaciones, me refiero a que los tiempos cambian pero los fundamentos de una moral saludable, no pueden estar sometidos a la dictadura del relativismo. Hablo , por ejemplo, del respeto a la vida, por mucho que avance la tecnología hay palabras que no pueden perder su valor de cara al futuro “NO MATARÁS”.

A pesar de la inmensa distancia acerca de la trascendencia de Dios, el hombre puede relacionarse con Él y conocerle como lo han señalado algunas religiones.
Según cuenta la historia que con la caída del imperio romano de occidente en el año 476, a manos de los bárbaros, siguieron trece siglos donde la historia se detuvo iniciando el llamado Oscurantismo. El dogmatismo medieval imperante no posibilitó la existencia de la filosofía, puesto que esta última disciplina tenía como fin (según ellos) dejar a Dios de lado, para formular preguntas y plantear respuestas. En el mundo medieval las respuestas las proporcionaba Dios por medio de una verdad revelada a través de los textos evangélicos, (Sagradas Escrituras).

Estoy más que seguro que este tema puede resultar mal visto y mal interpretado, pero ese no es el objetivo que busco. El fin es crear en cada uno de vosotros el interés de la investigación para salir del “pasotismo social”, de lo poco transcendente que resultan los temas éticos para los medios de comunicación y el oscurantismo en el cual hemos estado inmersos durante tanto tiempo. Seguro estoy que la oposición radical que compara la libertad del hombre y la autonomía del misterio de Dios es la que ha originado el levantamiento del hombre, su verbo y su intervención en estos asuntos a través del Humanismo de la Libertad; En este y en sus consecuencias se encuentra el reto más serio, profundo y desafiante que tienen planteado algunas instituciones religiosas en el mundo.

Debe ser la edad la que me hace ver las cosas extrapolando mis errores, la evolución de mis propios pensamiento y eso que llaman madurez, la que me hace referirme a Dios con naturalidad, incluso varias veces al día. Al principio me sorprendía despedir a mis amigos dando las buenas noches con un que “Dios te bendiga”. Pues bien, no soy ningún beato, mi condición de fe me hace sentirme cristiano y no me escondo por ello pues a nadie ofendo. Hoy que este país se abre de forma tan radical que aparta a nuestro dios de las escuelas y promueve la entrada de otro mucho más fundamentalista. Quitamos los crucifijos de los colegios y también lo sacamos de nuestras instituciones y gobiernos de forma que muchos también lo pretenden sacar de nuestras vidas. No se que miedo pueda propiciar la Biblia como texto, en él podemos leer enseñanzas perennes: “no matarás”, “no robarás” “honrarás a tu padre y a tu madre” o “ama al prójimo como a ti mismo” ¿Cual es el peligro de esto ?

Cada cual debe valorar las enseñanzas religiosas desde su propia fe, pero el concepto del bien y el mal no puede abandonarse en la educación de los jóvenes y mucho menos el profundo valor del perdón. No son temas fáciles para abordar pues tienen muchas aristas y por eso es bueno analizarlos en la escuela, en el día a día y desde la religión.

En definitiva deseo que esta nueva entrada te ayude a plantearte por qué y quiénes se empeñan a sacar a Dios de nuestras vidas cuando él no es un dios que pretenda derivar a nadie sino buscar la concordia personal y ente nosotros.

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Comentarios

¿Que Espacio Dejamos a Dios? — 1 comentario

  1. Como bien dices la reflexión a todos los temas que has abordado es complejo, pero tiene un único camino, tratarlos con respeto y educación, base fundamental de nuestra sociedad. Todos ellos deben analizarse desde la escuela y en el día a día de nuestras vidas, pero para ello tenemos que avanzar, siempre desde el respeto al que opina diferente, teniendo en cuenta que por remoto que sea hay un punto en común entre todos. Un abrazo AMIGO

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