Ni a Un Minuto de Ti (I)

“Antes de tres lunas volveré a por ti
Antes que me eches de menos
Dejaste vías muertas tendidas al pasar
Nunca te he esperado tanto

A un minuto de ti, voy detrás de ti
A un minuto de ti, te seguiré”.

A un minuto de ti, Duncan Dhu

Durante siglos hemos sobredimensionado lo material, como si todo lo espiritual que la rodea desapareciere en el instante en que nuestro corazón deja de latir.

No me resigno a creer que el dueño del universo “atara” nuestras almas a nuestros cuerpos para darles un mismo destino. Sería tanto como ir contra el principio de que la energía no se crea ni se destruye, sino que se transforma.

Precisamente aquí es donde nos perdemos porque no hemos desarrollado las áreas cerebrales de nuestra inteligencia emocional para que nos permitan dirigir este proceso de transformación asimilando los cambios. Somos analfabetos de nuestro potencial inmaterial y de su inmensa fuerza regeneradora sobre nosotros mismos. Como si haber vivido en plenitud, no tuviera un infinito valor. No es fácil desvestir todo lo que envuelve a la idea de la muerte.

No existe nada en el mundo que se oponga tan frontalmente a lo material como el amor. Desafortunadamente, cuando perdemos a nuestros seres queridos, valoramos solo la merma en la pérdida material cuando lo importante no es la vasija donde hemos vivido, sino cuánto amor hemos compartido, cuánto amor hemos dado y cuánto amor hemos recibido.

Amar significa seguir amando hasta después de la muerte.

Sobre esto hay mucho escrito. También sobre las personas que sufren una mutilación parcial, por ejemplo, de un brazo o de una pierna, y que sin estar unidos a sus cuerpos los sienten como un todo en su mente. Hasta pueden sentir picor o dolor en una parte que ya no está unida a su cuerpo. Es más, cuando sueñan se ven con esa parte pérdida plenamente integrada en su ser.  Siendo la mente algo tan inmaterial esta se resiste a separarse de una parte cualquiera de nuestro cuerpo, por pequeña que sea. Nuestras terminaciones nerviosas, conducen estímulos al cerebro que provocan sensaciones reales de algo que no tiene ya vida material.

Por eso, ¿cómo nuestra mente va a dejar de sentir el amor, que es algo de naturaleza inmaterial, pero que existe aunque muera nuestro cuerpo?

Dicho de otra forma: sentimos lo que desaparece materialmente, pero

¿Y lo que nunca tuvo un referente material? ¿Lo dejamos de sentir?

¿Y si es al revés? ¿Desaparecerán los amores que se separan de sus cuerpos? Evidentemente no.

Pero si sentimos algo material que muere, ¿cómo ese algo inmaterial como el amor compartido, no va a sentir la existencia material del otro que sobrevive?

Entonces cuando todo el cuerpo desaparece y muere: ¿cómo nuestra mente inmaterial va a aceptar la pérdida del todo, si no admite perder ni una sola parte de él, por pequeña que esta sea?

Admito la complejidad que reviste el asunto del que hablamos y quisiera explicar mejor lo que pienso.

Nuestra cultura de la muerte no permite sentir esta pleamar de pasos dorados, donde lo material deja paso a lo espiritual, donde el precipicio nos empuja al cuerpo de quien está en esa nueva dimensión que desconocemos. Lo extrasensorial, algo a lo que solo llegamos desde la inteligencia emocional.

No es fácil medir las palabras para transmitir lo que sentimos frente a experiencias como estas. Siempre he creído en un Dios del amor y del perdón, rechazando el del castigo por el “pecado”.

¿Cómo esta naturaleza infinita no va a permitir a quienes se marchan, sin quererlo, que permanezcan conectados a quienes aman?

Si somos capaces de entregarnos a Dios sin reservas, con la misma pasión que nos damos a nuestra familia y a nuestra pareja, ¿como Él no va ser el canal que nos una a los que eligen el camino de las bienaventuranzas a través de su trabajo y su día a día ?

Creo que cuando morimos podemos experimentar muchas cosas inmateriales, como el amor y también que este mismo amor es el vínculo con los que permanecen vivos. Creo que el Dios del Amor nos une así en la vida y que cuando el destino nos separa es el momento preciso apostar por el amor. Además estas decisiones hay que tenerlas claras en vida, para que esa misma puerta permanezca abierta después.

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Comentarios

Ni a Un Minuto de Ti (I) — 10 comentarios

  1. Es muy bonito , hay gente que piensa que cuando mueres acaba todo , yo pienso que no , que hay algo más.
    Cuando pase mi episodio de ictus pasé un rato con mis padres , mi padre me llamaba y mi madre me decía que no que me fuera , no sentí ningún miedo , aunque estaba llena de paz y me desperté rodeada del cariño de los míos y sin secuelas , eso fue gracias al amor y cariño de de mi marido , mis hijos y la protección de mi madre

  2. Fernando eres la “leche”, creo que debes tomar otra profesión. Quedó tan lejos la pinoa y aquellos años que al leerte pareces ser otro Fernando qué nos hace reflexionar sobre algo tan complicado. Enhorabuena. Besos.

  3. Hace dos meses un hermano mio se suicido, y leer esto la verdad es algo que siento en mi alma, me hace de llorar y sentir triste, pero a la vez es como si un pequeño peso dejara durante este tiempo que paso leyendolo, muchas gracias por tus lineas y como siempre fernando poniendo de tu parte unas lineas que son una gran ayuda para reflexionar, gracias por ser como eres fernando, le doy gracias a dios por que te puso en mi vida hace ya mas de 20 años.

  4. hola Fernando, buenos días,
    a tu pregunta que si la muerte es el final, desde mi humilde opinión es un paso mas. Esta claro que la energía no se destruye solo se transforma y somos pura energía. somos algo mas que la materia o el cuerpo físico en el cual habitamos, nuestro cuerpo es un mero vehículo para que nuestra Alma que es inmortal pueda venir y experimentar aquello que necesite, aquello que decida que para su evolución como alma tiene que experimentar, o simplemente porque quiere hacerlo.

    SOMOS SERES ESPIRITUALES BUSCANDO UNA EXPERIENCIA HUMANA, NO SERES HUMANOS BUSCANDO UNA EXPERIENCIA ESPIRITUAL.

    Asi pues creo que la muerte es un paso mas en nuestra evolución, algo por lo que tenemos que pasar para ir cerrando circulo.

    me podría extender mucho mas pero creo que por hoy es suficiente. todos formamos parte de ese todo, o sea de Dios y todas nuestras almas están unidas al todo.

  5. Qué bonito… el amor. El amor es inmaterial pero tan grande que no podemos ni poner valor porque es infinito. Infinito en valor e infinito en el tiempo.

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