La Nueva Revolución Tecnológica

“En años de crisis el número de ventas de robots no ha disminuido”. Estas son palabras del Catedrático de Robótica de la universidad Carlos III de Madrid, Carlos Balaguer. Con ellas nos revela el impacto que la Robótica está ejerciendo en el presente y además nos hace pensar el que ejercerá en un futuro muy cercano.

Esta frase, que no llamaría la atención a un  ciudadano de a pie -como es mi caso- en un revista de divulgación científica, si que merece a mi modo de ver una reflexión.

He comenzado haciendo mención al sector de la robótica, pero también, habría que hacer referencia a impresoras 3D,  vehículos sin conductor, macro datos, producción inteligente, tecnología financiera y un largo etc.…que nos lleva hasta la revolución del hogar con los “robot aspiradores chinos”. Para que os hagáis una idea, en el famoso Foro español Forocoches he llegado a contar hasta 132 páginas llenas de comentarios de compradores, usuarios y gente que pide qué modelo de robot aspirador iLife comprar.

Es muy sencillo:  Están arrasando en nuestro mercado  y el Mundo lo mueven las compras, lo que es tanto como decir la utilización de lo que adquirimos. 

“El mundo en pocos años será un lugar distinto:”Habrá autos que se conducen solos en algunas ciudades, la realidad virtual comenzará a cambiar para siempre la educación porque permitirá simular un montón de actividades y escenarios; la aplicación de las “neuronas robots “permitirá controlar prótesis directamente desde el cerebro; las impresoras 3D permitirán hacer productos personalizados para los usuarios así como, incluso dar origen  a órganos artificiales que puedan reemplazar a los biológicos; ya gracias al “big data” -los datos que van dejando los usuarios en la red durante su interacción- las empresas tecnológicas no solo podrán diseñar mejores productos sino predecir lo que sus clientes buscarán en el futuro”. Según afirma (Alfredo Osorio) experto en emprendimientos digitales.

El día 20  de este mes de enero, se cumplirá un año de la 46º reunión anual del Foro Económico Mundial, que se celebra en la ciudad suiza de Davos, (la cual presume de ser la ciudad más alta de los Alpes), Pues ahí, se reunieron alrededor de 2500 líderes del mundo de la cultura, la empresa, la sociedad civil, la religión, la política y la ciencia. Y del resultado de esa reunión a tan alto nivel, los medios de comunicación se hicieron eco de una serie de datos que a mi modo de ver, estarían a medio camino entre la esperanza y el pesimismo. Antes de comunicar estos datos, me gustaría decir algo que muchas personas pensamos.

El ser humano tiene una cualidad que lo hace diferente del resto de la creación, esa cualidad es la inteligencia. Esa facultad de anticiparse a situaciones futuras, poniéndoles remedio de una u otra manera, pero también tiene otra “cualidad”, demostrada empíricamente, que es la facultad de autodestruirse, de ser a veces cortoplacista, de comportarse como si no hubiera un mañana y mirando para otro lado a sabiendas de las consecuencias de sus actos…, en definitiva, lo que los docentes, (entre los que me incluyo), llamamos inmaduros, y muchas otras llamarían…, lo que ustedes quieran.

Volviendo a lo anterior, de esta reunión en los Alpes, se saco a modo de conclusión, en primer lugar, que la cuarta revolución industrial está aquí, y lejos de diluirse va a seguir cogiendo fuerza en los próximos años. Que va a traer más producción, y más riqueza…, y también, va a poner en riesgo el mercado de trabajo.

Al grano, se prevé que en los próximos cinco años, el despegue de la tecnología, hará que se destruyan, (-si no hacemos nada para remediarlo- claro está), más de siete millones de puestos de trabajo antes de 2020, dos tercios de los cuales serán rutinarios de oficina, como la mayoría de roles administrativos. También se espera que sufran mucho los empleados en procesos de fabricación  y producción, pero estos tienen un poco más de margen para mejorar su cualificación, por lo que podrán optar a una reconversión si reaccionamos a tiempo.

Cierto es, que se crearan alrededor de dos millones de nuevos oficios en campos relacionados con la informática, las matemáticas, la ingeniería y la arquitectura, pero basta hacer una sencilla resta para ver que no serán  suficientes. El agujero de los cinco millones de empleos perdidos no lo tapa nadie.

Además, y entrando en el campo de los derechos de los trabajadores, la proliferación de (“freelance”), gente que trabaja por su cuenta, resta fuerza a los sindicatos en la negociación de convenios.

Esto son indicios de un cambio a todos los niveles, ¿Qué hacer como político?, desde luego, no mirar hacia otro lado, si las empresas apuestan por la innovación, a costa del desempleo…, seguramente lo tendrán que pagar de alguna forma.

¿Y a un futuro trabajador?, ¿Qué le diría?, le diría que se formara en materias como la informática, las matemáticas, en definitiva  aquellas ramas que sean necesarias para satisfacer las demandas de lo que se nos viene encima.

Quizás habría que ralentizar o ser muy selectivo en la hora de determinar qué sector debe evolucionar. Leyendo lo que acabo de escribir me llamaría a mi mismo ingenuo, pero prefiero ser ingenuo y pensar en  una sociedad donde el bienestar de los que habitamos este planeta este por encima del afán de innovación tecnología, y si la mayoría pensara de esta forma seguramente nos iría mejor.

Resulta indiscutible que la tecnología nos ayuda a construir el futuro con muchas ventajas pero de ella también se desprenden factores perjudiciales para la sociedad. La cuarta revolución industrial aplicada al mercado laboral tienes sus efectos negativos y directos sobre la reducción de el número de puestos de trabajo

A la vista están los resultados y sobre ambos factores habrá que dar pasos importantes donde las leyes nos permitan avanzar. Quizás como en muchas cosas de la vida, las formas y el ritmos de la implantación sean lo más importante y los tiempos de aplicación sean la clave de todo esto.

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