La Primavera de la Sangre

Todo este calor me recuerda que existe el frío y que el tiempo no es un capricho sino que avanza con nosotros.

Hoy los fogosos ruiseñores agitan sus alas para refrescar sus cuerpos y en no mucho tiempo volverán las noches largas y los días cortos, como una ruleta gigante que nos hace comprender la melodía de la vida.
vivirHoy los fragantes soles aclaman el amor del verano a la refrescante sombra de la siesta. Donde todo es bullicio y gentío, los jóvenes, cautivos del amor, saben propiciar encuentros de intimidad. Risas y miradas encendidas que buscan sofocar el sediento brocal de la espera…

Y volverá el otoño y esos pájaros trinadores guardaran silencio, también para arropar el amor con caricias y estrellas de madrugadas frías, donde el calor de los cuerpos los empuja como imanes.

Abrazos infinitos y besos constantes que confiesan la verdad de haber vivido, la pura verdad de haber amado pues no hay peor tortura que no haber amado nunca. Ese es el verdadero infierno en la Tierra para los que no conocen “la primavera de la sangre”.

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