La Realidad, lo Virtual y el Pasado

El alma de esta ciudad‬ está encerrada en sus monumentos‬ y en las personas que de ellos hicieron sus casas‬ para volver a vivir el esplendor de otros tiempos, tan reales como difíciles, evocando recuerdos que aún habitan en nosotros. Esa cadena de sensaciones adquiridas en la niñez y que vuelven a despertar con una imagen… El pródigo de la plenitud mental que activa un montón de terminales cansados de la virtualidad de unos días donde es difícil distinguir lo real de la simulación.

revivir-momentosAyer jugando con mi sobrino no alcanzaba a discernir lo que veía: uno de esos videojuegos que son hiperreales y que capturan las mentes de los jóvenes y no tan jóvenes. Es un secuestro en tu hogar; el chaval está presente, contigo, pero su mente está abducida por la pantalla y los personajes que allí viven esa virtualidad. Les puedes hablar y hasta contestan, pero es como si estuvieran imnotizados y no se sí algo idiotizados respecto al resto del MUNDO.

JugandoSerá que me hago mayor, que eso que yo decía del choque generacional también me llega y tengo que hacer como los antiguos comerciantes que vendían de todo: “renovarse o morir”. Yo voy a meterme en ese mundo, con prudencia, pero no voy a dejar que esas “máquinas” se apoderen de mis sobrinos y del tiempo de Lourdes. Conozco el paño y si no puedes con tu enemigo, únete a él.

Sí, me pienso camuflar ante esta tecnología adormecedora de las palabras y de las emociones reales. Pero voy a ver cómo me acerco, sin romper nada y les cuento los mágicos secretos de esta Mérida‬ eterna invencible al tiempo.

Plaza Santa Catalina (Templo Diana) - MéridaVeré cómo los acerco a estos momentos llenos de Luz, como un tálamo blanco que aguarda la llegada del momento oportuno de una chispa de aliento que agudice los sentidos y vuelque la atención sobre tesoros reales que podemos disfrutar. Como en esta instantánea donde la calle empedrada, ahora sigue debajo de nuestros piés; donde el alma de esta señora indica a los niños que sus juegos han terminado y es la hora de comer. Y ese burro del fondo que vuelve a casa después de haber llevado la arena a las obras con las albardas de esparto. Eso que ya no vemos habitualmente tiene el valor de ser real y lo que habitualmente vemos es virtual.
¿No deberíamos prestar más atención a ésto con los jóvenes?

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