Viaje a Mongolia

El pasado mes de noviembre la CHIA (Asociación China de la Industria del Caballo) organizó en Hohhot, Mongolia Interior-China, el “Foro Mundial de la Cultura del Caballo 2019”, Con este motivo la presidente de la asociación extremeña de criadores de caballos españoles, Doña Carmen Pinilla y yo en calidad de vicepresidente, pusimos rumbo a este destino entre los días 27 de noviembre y 2 de diciembre.  

Un largo viaje que prometía muchas e ilusionantes expectativas, os aseguro que las notas de este relato no pueden hacer justicia a todas las impactantes emociones vividas. En mi opinión, creo que merece la pena compartirlas con vosotros y a buen seguro puedan ser de interés para quienes os sintáis atraídos por la cultura asiática. 

Madrid – Beijing:

Hicimos noche en la capital de España para estar en la T4 antes de las 9h. Facturamos las maletas muy temprano pues nuestro vuelo tenía prevista la salida a las 11h. Finalmente nos obligaron a pagar exceso de equipaje por el peso de los regalos institucionales, revistas, libros y unos vinos de la tierra, concretamente Lar de Barros. Las enviamos directas al final de nuestro destino, Hohhot, así nos despreocupábamos de ellas.

Volamos sin pegar ojo, a mi ya me cuesta dormir por el día, pero además nos enganchamos a las películas del avión hasta perder la noción del tiempo. Y ya sabéis que al montarte en un avión te pasa esa otra película vital por la cabeza.

Tras el despegue mucha tensión acumulada, resulta inevitable no pensar en que vas “volando” y siempre tienes que apartar algún pensamiento negativo fruto de recordar a quienes amas, pero luego te vas mentalizando para relajarte poco a poco. Ahora nos tocaría “desengancharnos”, en mi caso del móvil que ya estaba a en modo avión y en el de Carmen del tabaco. Por delante teníamos casi 13 horas sin contar con el otro vuelo a Mongolia.  Más las tres largas horas de tránsito en Beijing que finalmente resultaron ser muy necesarias para orientarnos, con lo que teníamos por delante. 

El primer vuelo se hizo llevadero y bastante confortable para lo que son estas distancias. Lo típico de las comidas preparadas y poco más. 

Una vez en Beijing, no podíamos perder ni un instante, viajábamos solos, allí prácticamente nadie habla inglés y mucho menos español. Hay que apañárselas leyendo todos los carteles y además muy atentos a las pantallas de embarque mientras avanzas.  Ciertamente solo podíamos hablar entre nosotros, salvo unos minutos con la única pareja de occidentales que nos cruzamos entre la deambulante multitud del aeropuerto. Como un sigiloso ejército de autómatas, perfectamente organizados, dirigiéndose a sus respectivas puertas de embarque, sin mediar palabra alguna ni siquiera entre ellos. Ellos resultaron ser dos jóvenes sevillanos con los que compartíamos un ratito en una de esas las infinitas colas del control de aduanas, donde nos hicieron quitarnos hasta los zapatos. Los chicos andaban tan apresurados como nosotros, con la diferencia de que iban de vacaciones a Manila. Apenas un saludo de cortesía entre españoles y listos otra vez, su destino estaba escrito en mayúsculas, sobre una de las puertas de embarque:  MANILA y así nos separamos. Ya que a nosotros los carteles nos “empujaban” hacia el exterior, en busca del nuevo embarque. No sin antes rellenar el tedioso impreso que te “interroga” sobre todo lo que ellos ya saben, pero que a vez es obligatorio como declaración para entrar en otro país. Nos llamaba poderosamente la atención tener que salir del aeropuerto, tomando un autobús que no parecía del aeropuerto sino de línea, este nos llevaría a unos 20 kilómetros. Pasamos por un extraño polígono sin apenas iluminación, hasta llegar a la otra terminal. En este trayecto comentábamos

¿llegaremos?… y a la vez pones una tensa sonrisa como respuesta, para ocultar la verdadera sensación de suspense al no saber, ciertamente, si estábamos en la dirección correcta. La cabeza no para un instante, mientras te ves frente a una callada multitud en constante movimiento. Un océano de irreconocibles gotas que te mantenían muy despierto, sin sueño alguno. Solo pudimos despejar todas estas dudas al entregar nuestras tarjetas de embarque a las azafatas del mostrador situado en la puerta número 8.

¡Cómo descansamos al colocar el equipaje de mano y acomodarnos en nuestros asientos quitándonos los zapatos! ufff… 

Una vez en nuestro destino recogimos las maletas con sorpresa, me habían abierto el equipaje, dentro tenía una nota que explicaba el motivo. Al parecer no se puede viajar con baterías de litio para los móviles en el equipaje. Otra anécdota más para contar a la vuelta del viaje.

Al salir del aeropuerto en Hohhot la organización tenía unos responsables esperando a los diferentes vuelos, de todos los participantes invitados que procedían de los cinco continentes. Después fueron teniendo lugar las acreditaciones de forma paulatina y muy organizada. Seguidamente la acomodación en el mismo Inmer Mongolian Hotel, epicentro de la celebración del Foro, dado el gran tamaño de sus instalaciones.

Nos profesaron una calurosa bienvenida en contraste con el frío de los menos 16º en la capital de Mongolia Interior. Lo que auguraba, como así constatamos, una organización impecable y exhaustiva en los detalles para atendernos a todos los participantes en tan importante evento. Entre los muchos asistentes puedo citar de memoria a los representantes de Rusia, Kirzigistán Alemania, Francia, Portugal, Bulgaria, Hungría, Surinam, Thailandia, Nueva Zelanda, Islandia, Australia, Brasil, o Canadá entre otros. 

Un gran número de fotógrafos, cámaras y medios de comunicación siguieron todas las jornadas de una agenda con reuniones y actividades que comenzaron en la mañana del día 29, con una visita a la exposición sobre monturas, bocados, estribos y otros utensilios antiguos de la cultura mongol. Impresionante oportunidad para zambullirnos directamente en esta milenaria cultura, repleta de historia y apasionantes leyendas cargadas de una valiosa tradición ecuestre. Pudimos conversar con el comisario de esta muestra que se encontraba ubicada en la Biblioteca Municipal, situada en las inmediaciones del hotel.

Toda esta valiosa información recibida te hace pensar muchas cosas sobre cómo ha evolucionado la humanidad, a lo largo de los siglos. Así como las peculiares condiciones climáticas o la escarpada orografía de los territorios, etc., no hay duda de que nos hacen muy diferentes. Aunque efectivamente también existen denominadores comunes con muchas otras culturas, uno de ellos es el caballo que ha sido una “herramienta” decisiva para que los hombres conquistaran muchas metas en el mundo, a lo largo de los tiempos. Por eso en Mongolia aún sigue teniendo un importantísimo papel que se refleja, actualmente, de muchas formas, costumbres, tradiciones, deportes, trabajos, etc., según los territorios.

Con posterioridad llegaron los correspondientes saludos de bienvenida con diferentes representantes políticos de la región y de la CHIA, así como la “Mesa Redonda” con la presentación de todos los invitados y autoridades allí congregadas. El protocolo otorgaba al evento el mismo rango que a una cumbre de estado, al más alto nivel internacional. Como corresponde a un sector estratégico del desarrollado económico, abordado desde el riguroso concepto de la cultura oriental y sin escatimar medios humanos ni materiales. Además, la tecnología jugó un papel trascendental, en el fondo no solo era una herramienta facilitadora en los saludos, presentaciones, exposiciones y conferencias, con traducciones simultáneas a varios idiomas, vídeos, música etc. sino más bien una muestra de liderazgo y apertura al resto del mundo, donde esta era la imagen a transmitir.

Por la tarde tuvo lugar la ceremonia de inauguración, que terminó con espectaculares conciertos a cargo de grandes artistas y también una magnífica orquesta que interpretó un amplio programa de música oriental. 

La jornada del día 30 de noviembre se inició con el discurso del Presidente de la CHIA, para continuar con las intervenciones de todos los participantes en el Foro. Entre ellas la de la Presidente de la Asociación Extremeña, Carmen Pinilla que brevemente habló sobre la historia del Caballo de Pura Raza Española y su constatada presencia en Extremadura desde la época romana. Todos los emeritenses conocemos las magníficas esculturas, pinturas y mosaicos conservados en el MNAR de Mérida, como prueba fehaciente del enorme parecido morfológico entre los caballos de esta época con los actuales ejemplares de pura raza españoles.

También aludimos a la Real Provisión dictada por Felipe II en 1.566 para el deslinde de la “Dehesa de las Yeguas” y la “Dehesa de los Caballos” en Trujillo, persiguiendo fomentar la cría de caballos en el reino y la selección de sus características raciales; cuya documentación se encuentra en el Archivo Municipal de Trujillo. Pudiéndose contemplar también en nuestros días, sobre los restos arqueológicos, muy bien conservados, en las portadas renacentistas que daban acceso a estas dehesas. Cerramos la intervención proyectando el video promocional de la Asociación Extremeña de criadores de caballos españoles. Sorprendió a los asistentes la narración todo esto en chino, uniendo las características de nuestros caballos con el enorme potencial ecológico de la dehesa y bellísimas imágenes de nuestro patrimonio.

No solo hubo tiempo para este tipo de actos institucionales (simultáneamente en dos auditorios) por cada país, ya que el propio formato del Fórum, propició las relaciones entre asistentes. Ya sea con las reuniones programadas o bien en los desayunos, almuerzos y cenas organizados con tiempo suficiente.

También los magníficos bufets con muchos platos de la comida asiática dieron mucho juego para establecer contactos, al compartir mesa y mantel sin protocolo previo, por lo que las compañías siempre fueron diferentes y sin problema de comunicación alguno. Disponíamos de un simpático y eficiente traductor que nos acompañó constantemente. Era un joven nativo de Beijing, para nosotros se llamaba Paulino pues su verdadero nombre resulta tan impronunciable como escribirle, había estudiado español en la universidad y continuaba su especialización académica. Nos reímos muchísimo con él a costa de las múltiples anécdotas. Resultó ser imprescindible, sobre todo de cara a las múltiples entrevistadas con los diferentes medios de comunicación.  

También estas relaciones humanas se estrecharon durante las visitas a un impresionante Centro Ecuestre en las afueras de la ciudad y el posterior recorrido guiado por las salas del Inmer Mongolian Museo de Hohhot, en el que están expuestos ricos vestuarios, objetos artísticos, joyas, monturas y arreos de la cultura mongol tan íntimamente unida al caballo, en las que, como no podía ser de otra manera, toma una especial relevancia Gengis Khan. Solo este apartado daría para escribir todo lo que queráis sobre las diferentes dinastías como del sugerente y mítico tema de ” la ruta de la seda”. 

Tuvimos tiempo para una rápida escapada antes de la cena por el centro de Hohhot, en compañía del Sr. Zhang y de su encantadora esposa Iba. A quienes ya conocíamos del viaje a la exposición universal de Shanghai. Les expresamos nuestro agradecimiento por sus atenciones y por su amistad consolidada en el tiempo. También le agradecimos sus gestiones para la recepción de la invitación cursada por la Asociación China y les entregamos los regalos que siempre son una muestra de cortesía. 

La mañana del día 1 de diciembre acogió el broche de oro de tan espectacular congreso con la Sesión Plenaria de Clausura, que comenzó con la espectacular proyección de múltiples fotografías y videos tomados durante la celebración de todos los actos, exposiciones, actividades realizadas y conciertos.

Seguidamente tomó la palabra el Presidente de la CHIA haciendo un balance de este encuentro y le cedió el testigo al Ministro de Agricultura de Mongolia que centró su discurso en la importancia del caballo en Mongolia, aportando datos económicos y socioculturales muy relevantes con los que clausuró este impresionante “Fórum Mundial de la Cultura del Caballo 2019”.

Un espectacular concierto de con música evocadora de sonidos ecuestres, a la vez que se proyectaban imágenes de caballos en las praderas de Mongolia y fotos en el exterior de todos los asistentes perfectamente diseñados por la organización para quedarnos, literalmente con la boca abierta.

Es muy difícil trasladar en palabras toda esta gigantesca experiencia, pero he preferido seguir la ruta de los acontecimientos, casi a modo de crónica para no restar importancia a los contenidos de a la programación, muchas veces pensamos que cuando uno asiste a un congreso es para hacer muchas otras cosas. Cuando el verdadero valor añadido está en el fondo de esas cosas, a las que no debemos restar su esencia de cara a los que no han podido vivirlas en primera persona. 

Los dos únicos momentos en los que la organización nos dejó a nuestro aire, nos sirvieron para pasear por la noche por Hohhot y tomar una riquísima infusión de frutos rojos con los representantes de Hungría y el de Surinam. El otro rato de ocio antes de tomar el vuelo de vuelta a Beijing nos dejó un par de horas para hacer compras esa misma tarde. 

Si vais a Mongolia no os perdáis los licores en magníficos tibores de porcelana, la seda, y las prendas de abrigo en cachemir y piel a magníficos precios. 

Por otra parte, la verdad es que he necesitado varios días para organizar mi cabeza y mi agenda al regresar. No solo por los efectos biológicos del desfase horario en este ir y venir, sino para “encajar” adecuadamente tanta estimulación de sentidos y lo que realmente somos en nuestro mundo. 

Me sigue sorprendiendo lo pequeños que somos frente al universo y creo que es bueno tomar conciencia de esta existencial magnitud, para “poner los pies en el suelo”. También los viajes nos permiten sacar partido a lo mucho que tenemos a nuestro alrededor con nuestras familias, entre los que también estáis los verdaderos amigos.

Por último, felicitar a la Asociación China de la Industria del Caballo por este gran éxito internacional organizando el “Foro Mundial de la Cultura del Caballo 2019 “en Hohhot, Mongolia Interior. Y también agradecer la magnífica compañía de Carmen Pinilla en este excepcional viaje. 

Os animo a tomar fuerzas para que os pongáis en marcha, organizando una escapada hacia algún destino que os apetezca sin reparar en la pereza.

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